El glutamato monosódico (GMS) es un aditivo alimentario cuya función es “potenciar el sabor” de los productos. Específicamente realza el sabor umami, que es considerado el quinto sabor básico, y se describe como agradable, sabroso y salado (1).
El GMS es utilizado ampliamente por la industria en los distintos países del mundo y se compone de ácido glutámico y sodio, producido mediante un proceso de fermentación bacteriana.
El “lado B” del Glutamato Monosódico es su propensión a desarrollar diversos problemas de salud y la sensación de “no poder parar” de comer, según distintas revisiones científicas encontradas en Pubmed, entre otros buscadores. Además, al contener sodio, se recomienda prestar especial atención a aquellas personas con problemas cardiovasculares e hipertensión arterial (1,2).
En este artículo encontrarás un resumen de todo lo que necesitas saber sobre este aditivo.
Posibles efectos del Glutamato Monosódico en la salud

Según revisiones científicas publicadas en buscadores como Pubmed, Google Scholar, NCBI, entre otros, el consumo habitual de Glutamato Monosódico se ha relacionado con la inducción de obesidad, diabetes, efectos hepatotóxicos (hígado), efectos neurotóxicos (sistema nervioso) y genotóxicos (genes), e incluso disfunción de órganos reproductivos, sobre todo en estudios que se han hecho sobre animales (1).
Si bien según las revisiones, falta mayor evidencia aplicada en humanos, se sospecha que muchos de estos efectos pueden afectar a las personas.
Sí se ha probado que en humanos, la presencia de este aditivo en los productos, se relaciona con un aumento de la ingesta, muchas veces excesiva, y se lo ha relacionado a mayor sensación de hambre y obesidad. Lo cual tiene sentido, ya que la industria lo adiciona con la finalidad de resaltar el sabor del producto, fomentando indirectamente un mayor consumo (1).
Los “sabores explosivos” tienden a gatillar el centro hedónico en el cerebro (centro del placer), facilitando la conducta de “no poder parar de comer” ya que además, por el nulo o bajo contenido de fibra de los productos ultraprocesados, no se suele llegar a la sensación de saciedad.
Además, el aporte de este aditivo durante la gestación, puede sentar precedentes para el posible desarrollo de obesidad futura del bebé.
En muchas revisiones, el consumo del aditivo se relaciona, además, con las migrañas frecuentes o crónicas, funcionando como “trigger” o disparador.
Glutamato Monosódico, hipertensión y problemas en los riñones: ¿hay relación?

En estudios científicos se ha visto que la administración del aditivo ha agravado la hipertensión en personas que sufren esta condición, también se han visto elevaciones de la presión arterial en personas normotensas, es decir, sanas (2).
Por otro lado, se lo ha visto implicado en la retención de líquidos y sodio a nivel de los riñones, perjudicando la salud de los mismos y resultando perjudicial en personas con problemas o insuficiencia renal (2).
Sin embargo, dichos efectos cambian según las dosis consumidas. No es un proceso tan exacto, sino que cada persona reacciona distinto ante distintas dosis del aditivo.
Respecto a la sintomatología y efectos adversos ante el consumo de glutamato monosódico, veremos un ejemplo muy concreto…
¿Qué es el Síndrome del Restaurante Chino?

Es más, existe un conjunto de síntomas denominado “Chinese Restaurant Syndrome” (Síndrome del Restaurante Chino), como consecuencia del consumo de platos sazonados con este aditivo (3).
Recibe este nombre, ya que el Glutamato Monosódico es ampliamente usado en la cultura china y es un sazonador típico de platos asiáticos, muchas veces conocido como “ajinomoto”.
Los síntomas suelen ser: palpitaciones, mareos, dolor de cabeza, adormecimiento de cuello, brazos y espalda (3).
Es importante hidratarse con mucha agua si presentas estos síntomas y evitar consumir alimentos altos en sodio y azúcares, al menos por un rato.







