El embarazo es una etapa de experiencias nuevas, pero emocionantes para la mujer. Estas experiencias vienen acompañadas del arduo trabajo de crear y gestar una nueva vida, que implica muchos cambios hormonales, y cambios en el cuerpo a medida que el bebé crece, los cuales se ven reflejados en algunos signos y síntomas comunes del embarazo (1).
Sin embargo, los síntomas del embarazo pueden variar de una mujer a otra. Algunas pueden experimentar todos los síntomas, otros sólo algunos, o, incluso algunas no presentan síntomas y refieren sentirse más saludables que nunca en esta etapa (1,2).
Dentro del grupo de los signos y síntomas más comunes del embarazo, se encuentran: fatiga, problemas al miccionar (orinar con más frecuencia), flujo vaginal, estreñimiento, acidez gástrica, sangrados nasales y de las encías, mamas sensibles, dolores de cabeza, hinchazón de los pies, antojos o aversiones a las comidas, cambios en el estado de ánimo, y, por supuesto, las náuseas y vómitos (1,2).
1. Náuseas y vómitos en el embarazo: un síntoma común

Las náuseas y vómitos, son la afección médica más frecuente asociada con el embarazo, afectando hasta el 80% de las mujeres embarazadas. Generalmente, se presentan en el primer trimestre, pero en algunas mujeres puede presentarse durante todo el embarazo (entre la semana 4 y 20 aproximadamente alcanza su punto máximo) (3,4).
A estos síntomas, se les conoce también como “náuseas matutinas” desde hace muchos años, debido a que algunas mujeres referían presentarlos al levantarse. Sin embargo, en la actualidad se conoce que las mujeres embarazadas pueden presentar estos síntomas durante todo el día (5).
Actualmente, se desconoce la causa de las náuseas y vómitos en el embarazo, pero se conoce que, los síntomas pueden variar según la gravedad, ya que, hay mujeres que pueden presentar náuseas leves, como otras que presentan hiperémesis gravídica (una forma grave de vómitos) (3).
2. Consecuencias de las náuseas y vómitos en el embarazo

Las náuseas y vómitos, pueden afectar negativamente la salud materna y fetal, como, por ejemplo, presentando una pérdida excesiva de peso materno, deficiencias nutricionales (tanto de macro como micronutrientes), deshidratación, o la forma más grave de vómitos en esta etapa: la hiperémesis gravídica (3,4).
La hiperémesis gravídica ocurre normalmente en un 0.3 a 3.6% de los embarazos. Sin embargo, es necesario tener un tratamiento médico, puesto que puede presentar consecuencias graves, como deshidratación o cetosis (cuando no hay suficiente cantidad de glucosa, y el cuerpo utiliza grasa y cetonas para producir energía). Y, la cetosis en el embarazo, se ha asociado a un posible daño neurológico del feto (3).
Además, las náuseas y vómitos pueden afectar la calidad de vida y salud mental de la madre gestante, ya que un 35% de mujeres embarazadas con estos síntomas, reportan tener depresión. Asimismo, las náuseas y vómitos en el embarazo pueden causar problemas de pareja (por los síntomas de depresión), crianza menos efectiva (si se tiene otros hijos), preocupación por la salud del feto, deseo de no volver a ser madre, o incluso considerar interrumpir embarazos posteriores (3,5).
3. Efecto de las náuseas y vómitos, y la calidad de la alimentación en el embarazo.

Estudios científicos, han demostrado actualmente, que las náuseas y vómitos son síntomas que pueden influir en la disminución del apetito, y en la reducción de la ingesta de alimentos. Por ejemplo, de las mujeres con náuseas y vómitos graves en el embarazo, un 70% puede presentar una reducción en el nivel de ingesta de alimentos (6).
Por otro lado, se ha asociado las náuseas y vómitos del embarazo, con una disminución del consumo de vegetales, arroz, pasta, cereales, cítricos, y jugos de fruta. Mientras que, se asocian también a un mayor consumo de pan blanco y refrescos. Por lo tanto, el omitir alimentos de origen vegetal como frutas, verduras, legumbres y cereales, podría causar deficiencias nutricionales en los primeros meses de gestación (6).











