La prevalencia de personas con celiaquía en Latinoamérica ronda el 1% de la población. Si bien parece un número pequeño, en realidad refleja una gran cantidad de personas. Además se debe tener en cuenta que existen muchos casos no diagnosticados aún, y personas que a pesar de no tener celiaquía, presentan alergia al trigo o intolerancia al gluten, con lo cual deben seguir una dieta libre de gluten (DLG) (1).
¿Qué es la Celiaquía?
La enfermedad celíaca, también conocida como celiaquía, es una afección autoinmune en la que el sistema inmunológico reacciona negativamente frente a la exposición al gluten, una proteína presente en el trigo, la cebada y el centeno, y productos derivados de estos cereales. Además, la celiaquía es una condición crónica, es decir que persiste en el tiempo, y no es curable, sino tratable (1).
“Autoinmune” significa que el sistema inmunológico o sistema de defensa, ataca al propio organismo, en este caso principalmente al intestino, aunque pueden verse afectados otros órganos.
Entonces, cuando una persona con celiaquía consume gluten, su sistema inmunológico ataca el revestimiento del intestino delgado, lo que puede provocar daño en las vellosidades (pelitos) intestinales, disminuyendo la capacidad del cuerpo para absorber los nutrientes de los alimentos, lo que genera variedad de síntomas.
La celiaquía tiene un fuerte componente genético, aunque esto no significa que por tener predisposición genética, la celiaquía se va a desarrollar. Se puede vivir toda una vida sin manifestarla.
Si bien la celiaquía no es prevenible en sí misma, se ha descubierto que una microbiota intestinal diversa y saludable desde los primeros días de vida, se relaciona con menor riesgo de desarrollar celiaquía a lo largo de la vida.
La celiaquía puede “aparecer” en cualquier momento, no se asocia a una edad determinada, y se presenta mayormente en personas de sexo femenino.
Los mecanismos de la celiaquía, la intolerancia al gluten no celíaca y la alergia al trigo son diferentes. Puedes ampliar tus conocimientos sobre sus diferencias y similitudes en el siguiente artículo: https://www.gundo.life/blog/celiaquia-alergia-al-trigo-y-sensibilidad-al-gluten-diferencias/
¿Cuáles son los síntomas de la celiaquía?

Por un lado, existen los síntomas gastrointestinales:
- Diarrea
- Vómitos y náuseas
- Constipación
- Hinchazón y dolor abdominal
- Flatulencia
Y por otro lado, los síntomas extra gastrointestinales, es decir que no se manifiestan en el aparato digestivo:
- Síntomas de anemia por falta de hierro (palidez, cansancio crónico)
- Erupciones en la piel
- Pérdida de peso significativo
- Hormigueo y entumecimiento de manos y pies
- Debilitamiento de cabello y uñas
- Debilitamiento de esmalte dental
- Infertilidad y abortos espontáneos
- Dolor de cabeza, migraña
- Depresión, ansiedad, irritabilidad (1).
No todos los síntomas se presentan al mismo tiempo. Los más comunes son los gastrointestinales, aunque en muchos casos puede manifestarse, por ejemplo, sólo infertilidad o anemia, y al estudiar las causas, se detecta la celiaquía como motivo.
Sin embargo, la celiaquía puede ser asintomática por un lapso de tiempo, es decir, no presentar síntomas. Al existir de manera silenciosa, es común que muchas personas no adviertan la enfermedad, demorando el diagnóstico.
¿Cómo se diagnostica la celiaquía?

El análisis de sangre es el primer filtro de diagnóstico que se suele realizar, al ser un método poco invasivo. Sin embargo no es exacto, puede dar un resultado negativo y aún así, tener celiaquía.
Entonces, en caso de sospecha, se procede al segundo paso que es la biopsia intestinal, se toma una pequeña muestra de tejido intestinal y se lo estudia. Esta prueba es la que confirma el diagnóstico (1).





